Visión de Multiplicación del
liderazgo
En estos tiempos,
cuando la humanidad se hunde cada vez más en el mar de la
maldad y del pecado, la gracia de Dios está tocando
incontables vidas. El Espíritu Santo ha traído una nueva
oleada de salvación, restauración y liberación; y está
actuando de manera poderosa y sorprendente en las diferentes
partes y esferas en toda la tierra.
Como nos afirma la
Palabra de Dios:
“Cuando el
pecado abundó, sobreabundó la gracia, para que así como el
pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la
justicia, para vida eterna mediante Jesucristo, Señor
nuestro” Romanos 5: 20b-21
Hay una gran
necesidad de que el liderazgo cristiano tome su lugar en la
historia. Son muchas las almas que hoy en día están
comprendiendo que todo lo que el mundo puede ofrecerles
no es nada comparado con la gracia de Dios y la vida
eterna que Jesucristo ganó para los seres humanos; sin
embargo, hay una batalla que pelear; una carrera que correr
y una tierra prometida que conquistar. Se requiere de
esfuerzo humano y la ayuda divina para que las personas
puedan venir a los pies de Cristo y reciban la salvación.
Podrán entonces
conocer la verdad y ser regenerados, restaurados y
libertados de toda opresión y atadura. Toda mentira les
será quitada y toda fortaleza mental de pensamientos
engañosos será derribada. Podrán vivir en prosperidad y
bendición, con abundante paz y gozo. ¡Hay vida abundante en
Cristo Jesús y el mundo debe saber esta buena noticia!
Las palabras que
el Señor Jesús declaró hace casi dos mil años, siguen
haciendo eco hoy en día en los corazones que aman a Dios.
Él dijo:
“A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos”
(Mateo 9:37)
El apóstol Pablo
también tenía en cuenta dicha inquietud, al sugerirle a su
discípulo Timoteo, lo siguiente:
“Lo que has
oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres
fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”
(2 Tim. 2:2)
Son muchos los
ministerios que conocen la delicada situación que se tiene
por la falta de obreros que, a la vez que estén dispuestos
para toda buena obra, también se encuentren preparados para
asumir cualquier responsabilidad que el Señor les indique.
Grandes iglesias del mundo, con el respaldo del Señor, han
puesto en práctica diversas estrategias de multiplicación
para ayudar a llenar el vacío que existe en este aspecto.
Al revisar con
atención los métodos de trabajo de algunas iglesias
prósperas (Entre ellas están la del Pastor César
Castellanos, la del Pastor Claudio Freidson, la del Pastor
Yongui Cho, la del Pastor John Arnold, la del pastor Rick
Warren y otras), podemos comprobar cómo Dios les ha dado a
ellos una estrategia de operación que les ha permitido
multiplicar sus ministerios en pocos años.
Analizando las
características peculiares que nosotros tenemos como iglesia
y el medio en que nos desenvolvemos; además del alcance
internacional de la misión que Dios nos ha encomendado, es
nuestra pregunta al Señor:
-
¿Cómo utilizar y aprovechar en nuestra iglesia lo que
ya está disponible y que fue dado a otro ministerio?; y
-
¿Qué adaptaciones serían necesarias realizar?
Teniendo en cuenta
estas dos frases que se contraponen:
1.
No debemos tratar de “inventar la rueda”, cuando ya
ésta ha sido inventada; y
2.
No debemos edificar en fundamento ajeno.
Al orarle al Señor
al respecto, nos ha mostrado cómo nosotros en la Iglesia
Nueva Vida podemos tener nuestra propia identidad sin
dejar de aprovechar lo que el Espíritu Santo ya ha revelado
a la Iglesia en general.
Nos ha hecho
recordar que la meta principal que tenemos como
iglesia es HACER DISCÍPULOS, cumpliendo así con el mandato
del Señor Jesús cuando dio “la gran comisión”, diciendo:
“Toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto,
vayan y hagan discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre de Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que
os he mandado; y he aquí yo estoy con ustedes todos los
días, hasta el fin del mundo” (Mateo
28: 18-20)
(En el caso nuestro, el Señor nos manda
a hacer discípulos en todas aquellas naciones que nos ha
enviado y a las que nos enviará)
Hay un número
que habla de perfección:
El número 7.
El Señor nos ha
mostrado que si podemos trabajar con grupos de 7 personas
para formar líderes, tendríamos el mismo efecto
multiplicador que tiene la iglesia del Pastor César
Castellanos con los grupos de 12; con la ventaja que no
tenemos que limitar la cantidad de discípulos que podamos
tener en el transcurso de nuestra vida de servicio al Señor.
CÓMO LO
HACEMOS:
Todo comienza con
un líder que se dispone para servir al Señor dirigiendo una
Célula de Cuidado Pastoral (CCP) en algún hogar que sea
apropiado.
Dichas reuniones se realizan una vez por semana con grupos
HOMOGÉNEOS [es decir: células de hombres, células de mujeres,
células de jóvenes varones, células de jovencitas, células
de solteros, células de solteras y células de niños (éstas
serán mixtas)]
En este ejemplo, el
líder dirige una
CCP compuesta por las personas:
M, n, o, p, q, r,
s, t, u, x.
De entre los
miembros de su célula, el líder va a elegir a dos personas
que deseen ser entrenados para dirigir CCP y formará con
ellos un grupo de discipulado especial, el cual llamamos:
“G-3”
(porque son 3 personas que se reúnen)
Nota: Los
hermanos varones pueden ser llamados de diferentes
maneras: Hijos, Josué y Caleb, Frontales o Primera
Generación; en tanto que las mujeres podrían ser
llamadas: Hijas, Débora y Ester, Frontales o Primera
Generación.
Normalmente les
llamamos Hijos (as).

Del ejemplo
anterior, supongamos
 que
el líder decide discipular los
miembros M y
T, e inicia su primer G-3:
Periódicamente (semanal o
quincenalmente) y en un horario distinto al de la reunión
semanal del grupo de célula, el líder se ha de reunir por
una hora y media con su G-3 para:
-
Enseñarles a dirigir grupos de
células
-
Establecer una amistad cristiana
genuina con ellos; y
-
Ministrarles
Los miembros del grupo G-3 serán los
co-líderes de la CCP y el líder, como parte del
entrenamiento, les dará oportunidades de participación y
desarrollo en las reuniones regulares, para que ellos pronto
estén listos para dirigir otra CCP cuando sea el tiempo de
la multiplicación de la célula a la que asisten.
El líder seguirá asesorando a sus
miembros de G-3, aún después de que éstos tengan sus propias
CCP, para colaborarles en la formación y el entrenamiento de
sus propios G-3 (los cuales vendrían ser los “Nietos” del
líder). De esta manera, el líder estará comprometido a
supervisar y ayudar sus discípulos como un padre ayuda a sus
hijos en la educación de los nietos.
-
Cuando una célula tiene 12 personas
asistiendo de manera estable, el líder debe iniciar “las
labores de preparación de parto” y traer conciencia a los
miembros sobre la necesidad de multiplicar la
célula (dar a luz a una nueva célula hija) en un
lapso de tiempo no muy lejano (normalmente cuando ya hay
14 miembros activos regulares, siempre y cuando los
miembros de su G-3 estén listos para dirigir una nueva CCP).
La multiplicación debe ser realizada en coordinación con
la oficina central.
-
Cuando alguno de sus discípulos esté
dirigiendo su propia célula e inicie su primer “G-3”, en
ese momento dejará de ser parte del G-3 del líder y
comenzará a tener entrenamiento a otro nivel:
En
La Escuela de Líderes.
-
Dicho discípulo, aunque se desconecta
de su líder en el grupo G-3, siempre será parte del grupo
G-7 de su líder
-
G-7 = Reunión periódica de 3 grupos
G-3 del líder
Cuando el líder
tenga tres grupos G-3, podrá formar entonces un grupo
“G-7”
La meta es formar
tantos grupos G-7 como alcance su competencia para
trabajarlos efectivamente.
Así, del ejemplo
anterior, el líder formará otro grupo G-3 (le llamamos el
segundo grupo, ó G-3-2) con los miembros S y X. Más
adelante formará su tercer grupo G-3 (G-3-3) con los
miembros O y R.
Entonces, en las
reuniones de G-7, participarán:

Las reuniones de los
grupos G-7 serán tanto para la enseñanza y ministración a
los miembros del grupo; como también para reforzar la
relación: Padre-hijo-hermano.
Cuando los
discípulos de los tres grupos G-3 de algún líder tienen ya
sus propias CCP y han formado un G-7 cada uno, dicho líder
podría ser asimilado en la iglesia madre como Pastor
Asistente, según sea necesario para el bien de la obra.
Podría también ser enviado a formar otra congregación Nueva
Vida en otro lugar como Pastor Asociado, pastoreando
(en su mayoría) a los miembros organizados en su estructura
celular; y si fuera a otra ciudad, podría también tener su
propia Escuela de Líderes.

Estamos
tomando la bendición que Dios
le
dio a
Abraham:
“Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre,
y serás bendición. Bendeciré a los que bendijeren y a los
que te maldijeren, maldeciré; Y serán benditas en ti, todas
las familias de la tierra” (Génesis 12:
2-3)
Sé parte activa de la visión.
Dios te va a engrandecer
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